Piel: cómo se fabrica y cómo funciona

Cuando hablamos de piel, a menudo pensamos simplemente en una gran tela que cubre nuestro cuerpo y solo lo cubre; de hecho, ese no es el caso.

La piel, de hecho, es un verdadero órgano, complejo y rico en elementos, capaz de realizar numerosas funciones.

En este artículo intentaré explicarte cómo está hecha la piel, cómo realiza sus funciones y cuál es su importante papel en el mantenimiento del bienestar de todo el organismo.

piel-estructura

¿Cómo se fabrica la piel?

Al contrario de lo que podría pensarse, la piel no está formada exclusivamente por el único tejido que estamos acostumbrados a ver externamente; en cambio representa una estructura mucho más compleja, que se desarrolla en profundidad, llegando incluso, en algunas zonas del cuerpo, a un espesor de 4 mm.

Más concretamente, podemos decir que la piel está formada por tres capas distintas:

Epidermis

La epidermis es la capa más externa de la piel; para ser claros, en qué consiste la envoltura protectora en la superficie de nuestro cuerpo.

El grosor de la epidermis varía desde 50 micrómetros hasta 1,5 milímetros.

La epidermis, en lenguaje científico, se define como un pavimento epitelial multicapa y queratinizado que cubre el tejido. Esto significa que la epidermis es un tejido compuesto por un tipo particular de células epiteliales (de revestimiento), llamadas “queratinocitos”, que, según la etapa vital en la que se encuentren, se disponen en diferentes capas.

El conjunto de todas estas capas de queratinocitos constituye, por tanto, lo que llamamos epidermis.

Más precisamente, desde el exterior hacia el interior, la epidermis se divide en:

  • Capa córnea;
  • Capa brillante;
  • Capa granulada;
  • Capa espinosa (también conocida como capa de Malpighi);
  • Capa germinal o basal.

Los queratinocitos no son las únicas células que podemos encontrar en la epidermis. De hecho, también están presentes en el interior.

  • las células de Merkel (es decir, las células receptoras que permiten percibir los estímulos táctiles),
  • las células de Langerhans (un tipo particular de células empleadas en los mecanismos de defensa de nuestro organismo, entonces nuestro sistema inmune)
  • los melanocitos (es decir, las células responsables de la síntesis de melanina, la sustancia responsable del color de nuestra piel).

Además, conviene recordar que la epidermis no es un tejido vascularizado, es decir, no existen vasos sanguíneos capaces de transportar sangre y con ella los nutrientes necesarios para la supervivencia de las células que la componen. Por esta razón, la nutrición de la epidermis depende de la capa subyacente, es decir, la dermis.

epidermis

Dermis

La dermis es la capa de piel que podemos definir como intermedia. Se encuentra, de hecho, debajo de la epidermis y por encima de la capa más profunda, la hipodermis.

La transición de la epidermis a la dermis, sin embargo, no es directa, ya que entre estas se encuentra la llamada unión dermoepidérmica, también conocida simplemente como membrana basal. Esta unión, además de dar soporte a la epidermis, permite el intercambio de nutrientes de una capa a otra, aportando así a los queratinocitos (y otras células que componen la epidermis) los nutrientes necesarios para su crecimiento y supervivencia.

La dermis está formada por tejido conectivo y, desde un punto de vista estructural, se puede dividir en dos áreas:

  • una parte superficial cerca de la epidermis llamada región papilar.
  • y una parte más profunda, en contacto con la hipodermis subyacente, llamada región reticular.

El tejido conjuntivo de la dermis es rico en fibroblastos, es decir, células directamente responsables de la síntesis de los componentes de la sustancia fundamental (la sustancia particular que rodea a las células del tejido conjuntivo), como el colágeno, las fibras elásticas y los glicosaminoglicanos.

Los citados componentes juegan un papel fundamental para la dermis y para la piel en su conjunto, ya que son capaces de conferirle una marcada resistencia a la tracción, una extensibilidad reversible y un adecuado nivel de hidratación y turgencia.

Dentro de la dermis también se encuentran los folículos pilosos, los músculos erectores del cabello, las glándulas sudoríparas y sebáceas, las terminaciones nerviosas, los vasos linfáticos y los vasos sanguíneos que transportan los nutrientes necesarios para la vida tanto de las células de la dermis. y las células de la epidermis.

Hipodermis

La hipodermis, también conocida con los nombres de tejido subcutáneo, tejido adiposo subcutáneo o tejido adiposo, es la última y más profunda capa de nuestra piel, aunque en realidad no es correcto considerarla una capa de piel real.

Sin embargo, al contrario de lo que ocurre entre la epidermis y la dermis, no existen membranas que separen a esta última de la hipodermis subyacente.

La hipodermis está formada por lo que se llama fibras conectivas, que crean una estructura dentro de la cual hay grupos de adipocitos (células que pueden almacenar grasa). Es precisamente por este motivo que la hipodermis también se define como tejido adiposo subcutáneo o panículo adiposo.

Dentro de la hipodermis, además, también hay fibroblastos y macrófagos (células inmunes de nuestro organismo).

capas-piel

¿Cómo funciona?

Como se menciona en el artículo “La piel y sus funciones“, la piel – gracias a su estructura compleja y rica – es capaz de realizar muchas funciones, esenciales para el bienestar de nuestro organismo.

Resumiendo brevemente, podemos decir que la piel juega un papel en:

  • Protección, gracias a la presencia de todas sus capas, que le confieren resistencia frente a ataques externos de carácter químico (como, por ejemplo, el contacto con sustancias nocivas), de carácter físico (como la radiación UV), de carácter mecánico. (estreses o presiones) y de naturaleza biológica (por ejemplo, microorganismos patógenos).
  • Termorregulación y control de la pérdida de líquidos, tanto por la presencia de glándulas sudoríparas en la dermis (que favorecen la dispersión del calor), como por la capa adiposa de la hipodermis que, por el contrario, dificulta la dispersión del calor.
  • Función metabólica, ya que la síntesis de vitamina D3 tiene lugar dentro de las células de la piel.
  • Reserva de función, gracias a la hipodermis, rica en adipocitos, que representa el principal depósito energético de nuestro organismo.
  • Función sensorial, gracias a las terminaciones nerviosas presentes sobre todo en la dermis.

Última actualización el 2021-08-02 at 15:37 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados

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