La piel y sus funciones

A menudo escuchamos hablar de la piel y su importancia, pero ¿sabemos exactamente qué es y cuáles son sus funciones?

En este artículo intentaré dar respuesta a estas preguntas, explicando en detalle la estructura y funciones de la piel, las características de los distintos tipos de piel y las razones por las que es tan importante cuidarla.

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¿Qué es la piel?

La piel representa la capa más externa de nuestro cuerpo y como tal constituye una primera barrera protectora frente a los agentes externos.

La piel o cutis se puede definir como un tejido continuo – o más bien, como un órgano real – perteneciente a lo que en anatomía se llama el “sistema tegumentario“.

Más específicamente, la piel se compone de tres capas principales:

  • La epidermis, que es la capa más externa que está en contacto directo con el ambiente externo;
  • La dermis, que es la capa intermedia ubicada inmediatamente debajo de la epidermis;
  • La hipodermis, también conocida como capa subcutánea, ya que representa la capa más profunda de la piel.

Cada capa contiene en su interior diferentes tipos de células y estructuras, cada una de las cuales realiza una tarea específica, lo que permite que la piel realice todas sus múltiples funciones.

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Características

La piel de cada uno de nosotros es diferente y tiene características y rasgos peculiares que nos diferencian, especialmente en lo que se refiere al aspecto estético (color, sensación al tacto, aspecto visual, etc.).

El grosor de la piel puede variar, dependiendo de las áreas del cuerpo en las que se encuentre, en un rango de tamaños que van desde 0,5 mm hasta 4 mm. Por ejemplo, la piel de las plantas de los pies es más gruesa que la piel de la cara.

Sin embargo, todos los tipos de piel, independientemente de la parte del organismo que cubran, están naturalmente dotados de dos características particulares y fundamentales:

  • Extensibilidad y resistencia, ya que la piel es capaz de adaptarse (sin sufrir daños) a los cambios de tamaño corporal que se producen durante el crecimiento, desarrollo y transformaciones de nuestro organismo;
  • Se auto repara, ya que, cuando se lesiona, la piel es capaz de reparar y regenerar sí, a veces incluso dentro de un corto período de tiempo.

Piel masculina y piel femenina

En relación a las características de este precioso tejido, es bueno recordar que la piel de los hombres se diferencia de la de las mujeres por algunos aspectos fisiológicos, determinados principalmente por factores hormonales.

Para ser más precisos, la piel de los hombres es más gruesa y rica en fibras (incluido el colágeno), características que le confieren una mayor resistencia – pero también menos suavidad – que la piel de las mujeres.

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Tipos de piel

Como se dijo anteriormente, existen varias peculiaridades que diferencian un tipo de piel de otro.

De todos modos, a continuación se presentan las características de los principales tipos de piel de los que escuchamos con más frecuencia.

Piel normal

Generalmente, cuando hablamos de piel normal, nos referimos a una piel de color claro y rosado, libre de imperfecciones y que es tersa y tersa al tacto.

A la luz de lo anterior, la piel normal se puede definir como una especie de “piel perfecta”. De hecho, incluso a nivel fisiológico, la piel normal no presenta alteraciones y está dotada del grado adecuado de hidratación acompañada de una más que buena microcirculación.

Piel grasa, impura y propensa al acné

La piel grasa aparece brillante, casi grasa y con una tez bastante apagada.

Este tipo de piel a menudo tiene comedones (es decir, espinillas, puntos negros y/o puntos blancos) y al tacto se percibe como una superficie irregular y, a veces, incluso rugosa.

Piel seca

De manera similar a lo que ocurre con la piel grasa, la piel seca también aparece áspera y desigual al tacto, sin embargo también se caracteriza por la presencia de grietas.

Visualmente este tipo de piel aparece fina y frágil y la tez es muy pálida y apagada.

Por lo general, la piel seca tiene poca elasticidad y está sujeta a procesos de envejecimiento prematuro. De hecho, las arrugas tienden a aparecer antes en personas con piel seca que en personas con piel normal o grasa.

Piel mixta

La piel mixta es un tipo de piel que tiene características que son exclusivas de la piel grasa y propensa al acné y la piel seca.

Por tanto, la piel mixta se manifiesta con zonas secas y descamadas que se alternan con zonas grasas y aceitosas en las que suele haber poros dilatados y puntos negros (generalmente, las características de la piel grasa aparecen a nivel de la denominada zona T, que incluye el área de la nariz, la frente y el mentón).

Piel sensible

La piel sensible es la piel que se irrita fácilmente tras las agresiones externas y tiene un cierto grado de susceptibilidad a sustancias o agentes físicos que, por regla general, no causan problemas.

Este tipo de piel parece claramente frágil y escamosa y, a menudo, se siente caliente al tacto.

Al igual que la piel seca, la piel sensible también es propensa a la aparición temprana de los signos del envejecimiento cutáneo.

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Funciones

Independientemente del tipo de piel que tengamos, realiza las mismas funciones importantes en cada uno de nosotros. Más precisamente, estas funciones consisten en:

  • Protección frente a la agresión de agentes externos de agentes químicos, físicos (como, por ejemplo, radiación ultravioleta) y/o biológicos (como, por ejemplo, microorganismos).
  • Termorregulación. De hecho, la piel, a través de las glándulas sudoríparas y la capacidad de regular el flujo sanguíneo, es capaz de controlar la dispersión del calor, participando así en el mecanismo de regulación de la temperatura corporal.
  • Control de la pérdida de líquidos. La piel forma una especie de barrera capaz de limitar y controlar la pérdida de líquidos, así como la pérdida de electrolitos a través del proceso de sudoración.
  • Función metabólica y de reserva; la piel, de hecho, representa una reserva de lípidos de considerable importancia y es la sede de un importante proceso metabólico, a saber, la síntesis de vitamina D.
  • Función sensorial. De hecho, en la piel existen diversas terminaciones nerviosas que te permiten percibir estímulos de diversa índole, como estímulos táctiles, estímulos térmicos, vibraciones y sensaciones dolorosas.

¿Por qué cuidarla?

Como se mencionó, entre las diferentes funciones que realiza la piel se encuentra la protectora. De hecho, la piel representa la primera barrera defensiva de nuestro organismo frente a los agentes externos y es precisamente por ello que es fundamental cuidarla.

Por supuesto, para ello es imprescindible conocer tu tipo de piel, que nos permita identificar adecuadamente los productos y tratamientos cosméticos que más te convienen, para poder preservar su integridad y belleza a lo largo de los años.

En este sentido, es fundamental recordar que la piel no está sujeta a agresiones solo de agentes externos, sino que su estructura, su aspecto y su envejecimiento también pueden verse afectados por nuestro estado de salud (presencia de alguna patología), así como por pueden verse influenciados por nuestro estilo de vida y nuestros hábitos alimenticios.

Última actualización el 2021-05-06 at 15:18 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados

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